HERIDA DE ABANDONO - LISE BORBEAU
LAS CINCO HERIDAS QUE IMPIDEN SER UNO MISMO – Lise Borbeau
Lise Borbeau, propone en su libro cinco heridas a través de las cuales nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos. Estas heridas se forman en los primeros años de nuestra vida y parten de la relación que tenemos y percibimos con nuestros cuidadores primarios (papá y mamá).
Las cinco heridas son: Rechazo, Abandono , Humillación, Traición e Injusticia. Cada una de ellas se manifiesta a través de lo que la autora llama máscara, que es la actitud o respuesta que solemos tomar en el momento en que nos llegamos a sentir heridos. Si bien todas están relacionadas y puede llegar a aparecer y manifestarse más de una, en cada uno de nosotros una de estas heridas suele ser más predominante.
Herida de abandono:
La herida de abandono se relaciona con la sensación de alejamiento/distanciamiento
de las figuras de apego, de ser dejado aparte. Tiene que ver con la sensación
de no poder hacer cosas por si mismo y necesitar siempre de alguien más. Para
alguien que sufre la herida de abandono es más importante sentir que otra persona está a su lado.
El que tiene una herida de abandono desde que empieza a experimentar la sensación
de “abandono”, comienza a crear la máscara de persona dependiente, normalmente,
bajo una enfermedad o desvalimiento, así logrando captar la atención del otro. Así pues,
la persona dependiente se vuelve más propensa a situarse en el lugar de víctima
y crear una serie de problemas o sucesos para estar acompañado.
También suele situarse en el lugar de salvador, siendo así el que cuida o
salva a otros y sintiéndose responsable de su felicidad, mientras que demanda
en otros la propia. Si se profundiza en la herida es posible darse cuenta del
miedo a la soledad que experimentan estas personas, siendo lo que más necesita,
el apoyo de los demás. No le gusta trabajar solo, pues necesita sentirse
apoyado y cuando hace algo por los otros es para recibir afecto.
Cuando una persona dependiente tiene problemas y está en pareja, no es
capaz de verlos. Prefiere creer que todo está bien con tal de no ser
abandonada. Cuando es abandonado, considera que no es lo suficientemente importante
y que no es amado. Se fusiona fácilmente con los demás, sintiéndose responsable
tanto de la felicidad como de la desdicha del otro.
Estas actitudes y otras descritas por la autora se deben al temor a revivir
la herida de abandono o la sensación experimentada durante la primera infancia.
Es importante que reconozca estas características y así poder trabajarlas, con
el fin de poder experimentar relaciones más saludables desde su verdadero ser.
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